Antes devoraba páginas de libros. Era un como un monstruo de las galletas literario.
Después crecí.
Me hice una persona seria. Y ya sabemos todos para qué sirven las personas serias.
Así que estos últimos meses me he dedicado a cincelar las ideas que hay bajo mi peinado y he tomado la decisión de volver a mi estado natural: el surrealismo. Lo entenderíais mejor si supieseis lo bien que sabe el amarillo.
En mis manos ha caído una guía cuasi-espiritual en formato libro. Se llama Smile, de Rubén Turienzo y tiene una estética que recuerda a los archifamosos Mr. Wonderful pero con un contenido que les da mil vueltas.
Tras ojearlo y hojearlo, entenderéis que es mejor preguntarse (y responderse) «para qué» y no «por qué», cómo se practica una sonrisa o cuáles son las cuatro técnicas mágicas para ser positivo.
No sé a vosotros pero, para mi, que alguien reivindique que la vida mola, mola.

