A quienes me habéis querido, a quienes me habéis negado, a quienes me habéis temido, a quienes no habéis olvidado, a quienes me habéis sufrido, a quienes me habéis dejado, a quienes me habéis entendido, a quienes me habéis odiado.
Silbad e iré a buscaros a los confines del mundo en donde las aguas se pierden y la tierra escasea, donde los pájaros no cantan y se agita la marea.
Silbad e iré a buscaros a los más lejanos cielos secando lluvia y llanto y recogiéndolo en pañuelos.
Sílbame en las noches sin estrella, amigo, que sin querer, serás la rosa que me guíe sin sentido. Silbad lo más alto y fuerte que podáis y yo escucharé, en vigilia, desde la otra orilla.
Silbadme, amigos, y entenderéis que si no silbáis se me va la vida.

