El fin de los amantes

Se besaron las mejillas; apenas respiraban, se tocaban sus cuerpos efímeros, acariciaron sus almas.

Pero la noche se los llevó para siempre.

Ella, en silencio, le lloraba, él se atrapó en el tiempo, en la distancia. Le amó al ponerse el sol. En la oscuridad, le soñaba.

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