Cuando la vida pese demasiado simplemente desnúdate frente al espejo, píntate la sonrisa borrada por los años con un rotulador y deja que Edith se apodere, durante unos minutos, de tu cuerpo.

Si no hay estrellas fugaces yo me las invento
Cuando la vida pese demasiado simplemente desnúdate frente al espejo, píntate la sonrisa borrada por los años con un rotulador y deja que Edith se apodere, durante unos minutos, de tu cuerpo.