– Qué rareza. Me he despertado extrañamente tranquila, ¿crees que es el ojo del huracán?
– No, María, es que hoy estás muerta por dentro… mira ahí, nada late.
– No late, tienes razón. Paz y calma. Era esto lo que buscaba: el estado perfecto.

Si no hay estrellas fugaces yo me las invento
– Qué rareza. Me he despertado extrañamente tranquila, ¿crees que es el ojo del huracán?
– No, María, es que hoy estás muerta por dentro… mira ahí, nada late.
– No late, tienes razón. Paz y calma. Era esto lo que buscaba: el estado perfecto.