Así me he despertado hoy, soñando con el cielo de Berlin.

Y quizás no sea la casualidad, sino la causalidad con la que te topas al ir caminando por la calle, esperar en la esquina de los cuatro bancos y que las campanas repiquen tan alto que sin saber cómo, alces la mirada y te encuentres de golpe con él.
¿Cuánto tiempo hace que no te veía? En años terrestres, siete o diez. Puede que incluso más.
Se me vienen a la mente esas ideas tan infantiloides de que sigues por aquí, compañero, pero me he despertado hoy y no estabas.

