Todo comienza con un nombre.
Wilde sugería la importancia de contar con un nombre en su obra La importancia de llamarse Ernesto, uno por cada vida que vivimos. El primero, nos dice quiénes somos para el resto; el segundo, quiénes somos para nosotros mismos.
Yo también tengo dos nombres, algo así como un alter ego un tanto heroico que se obstina, no en dejarme huir de ser quien soy, sino en obligarme a ser quien realmente soy durante un tiempo.

Soy Dayda y este es mi espacio semi-caleidoscópico que a veces, porqué no, es más real que el que se ve.
Bienvenidos.
